5 técnicas de traducción que se utilizan para los subtítulos de películas
La traducción para subtítulos tiene su aquel: que si la segmentación, que si los caracteres por segundo, que si las convenciones de subtitulado… Y todas estas pequeñas limitaciones hacen que traducir no sea tan sencillo como trasladar palabras de un idioma a otro. Sin embargo, las traductoras tenemos nuestros truquitos, y uno de ellos son las llamadas «técnicas de traducción».
¿Qué son las técnicas de traducción?
Las técnicas de traducción son según Hurtado Albir (2001):
«[…] procedimiento, generalmente verbal, visible en el resultado de la traducción, análisis y catalogación del funcionamiento de la equivalencia traductora».
Si te has quedado igual, las técnicas de traducción son básicamente acciones concretas que una traductora aplica en partes específicas del texto (pueden ser palabras, frases, expresiones, etc.) para lograr que el mensaje original se entienda en el idioma de llegada, manteniendo la intención, estilo y significado. A diferencia del método o la estrategia, que afectan al texto completo, las técnicas de traducción son puntuales y localizables.
5 técnicas de traducción comunes en el subtitulado de películas
Aunque existen bastantes técnicas de traducción, el subtitulado no acepta todas muy bien. Y es que, como ya sabéis, el subtitulado mantiene el audio original y parte de la audiencia puede extrañarse al escuchar una cosa y leer otra totalmente diferente. Por ello, en esta modalidad, la profesional siempre intenta pegarse al texto original lo máximo que puede.
Entre las técnicas de traducción más utilizadas para esta modalidad encontramos:
1. Condensación
La condensación (también llamada reducción) es, como su propio nombre indica, la reducción del texto original para ajustar el texto traducido al subtítulo evitando redundancias o incluso aclaraciones innecesarias. Esta técnica de traducción es clave para poder ajustar el texto del subtítulo a los CPS, es decir, al tiempo en pantalla. Un truquito que siempre viene bien para poder tener subtítulos de calidad que permitan a la audiencia disfrutar más de la parte visual de la película.
2. Modulación
La modulación consiste en un cambio semántico o de perspectiva de la frase manteniendo el significado original. Suena raro, pero es más fácil de entender con un ejemplo, así que… Imagínate que alguien en una película dice «Don’t get so excited», podríamos traducirlo por «No te emociones»; pero, si queremos utilizar una técnica de traducción como la modulación, una opción podría ser: «Tranquilízate». El resultado es igual de natural, más corto (y, por lo tanto, mejor para un subtítulo) y mantiene el mismo significado: lo único que hemos hecho ha sido cambiar la perspectiva de la frase. Esta técnica tiene su evil twin, la amplificación, que es una extensión del texto para explicar un concepto que puede ser desconocido para la audiencia. Obviamente, las traductoras que hacemos subtítulos odiamos utilizarlo aunque muchas veces sea necesario, no os vamos a mentir.
3. Transposición
La transposición es una de las técnicas de traducción más útiles en subtitulado por dar resultados muy naturales y muchas veces conseguir reducir bastante el texto sin tener que reducir la información. Esta técnica consiste en cambiar la categoría o estructura gramatical de frase o expresión para reducir su longitud, así como hacer que suene más natural. Obviamente, y como pasa con el resto de las técnicas de traducción de este listado, ese cambio gramatical no altera el significado de la frase. Algunos ejemplos de transposición serían: traducir «She gave a quick answer» por «Respondió rápidamente», o las traducciones de la pasiva inglesa por voz activa en castellano: «The letter was written by María» por «María escribió la carta».
4. Adaptación
Probablemente la más utilizada cuando nos encontramos con un encargo LLENO de intertextualidad. La adaptación consiste en adaptar el texto original para que sea comprensible por la audiencia meta. Como ya hemos dicho, se utiliza sobre todo con referencias culturales. Un ejemplo de adaptación sería la traducción de «bar mitzvha» por «comunión». Ahora estamos más familiarizados con esa celebración, pero puede haber públicos que no lo estén.
5. Equivalente cultural
Si os decíamos que la adaptación es una de las técnicas de traducción más utilizadas, el equivalente cultural estaría sin duda en ese TOP 3 de recursos de las traductoras. Todas sabemos que cada cultura —e incluso cada país— se organiza de una forma concreta, pero esa idiosincrasia puede coincidir con la de otros países o culturas, aunque tengan nombres diferentes. Eso es precisamente un equivalente cultural: un concepto autóctono de una cultura que tiene un paralelo funcional o conceptual en la lengua o cultura meta.
Por poneros algunos ejemplos: en Reino Unido existen los A-Levels como requisito para acceder a la universidad, mientras que en España tenemos la PAU; un pub, aunque no sea exactamente lo mismo que un bar, cumple una función social parecida; etc. Estos equivalentes no son traducciones literales ni hacen referencia exacta al original, pero ayudan muchísimo a que el mensaje se entienda mejor en la cultura de destino. Y eso es, al final, lo que buscamos las traductoras: un texto meta que se entienda bien y que suene natural.
Como os decíamos al principio del artículo, tenéis que tener en cuenta que estas técnicas de traducción son las más comunes para subtitulado, pero hay muchísimas más y muy útiles para otros tipos de traducción o incluso modalidades de TAV. Por ejemplo, la omisión o la compensación no son tan comunes en el subtitulado, pero son dos técnicas muy utilizadas en el doblaje, modalidad en la que la traductora tiene más «libertad» (al menos en el sentido de alejarse del texto original) a la hora de traducir.



