16 de agosto de 2025

Traducción automática: por qué no deberías usar IA en tus traducciones profesionales

Imagen de fondo rojo con figuras geométricas que parecen confeti en blanco y negro. El título del artículo "Traducción automática: por qué no deberías usar IA en tus traducciones profesionales" y, al lado, un icono de AI.

La inteligencia artificial inunda nuestro día a día. Entre imágenes imitando a Studio Ghibli, personaje poliformes con nombres extravagantes y artículos web con una escritura dudosa, robótica y exenta de humanidad, navegamos por internet y revisamos nuestras redes sociales normalizando su uso y consumo pero ¿qué pasa con las traducciones automáticas hechas con IA? ¿Son tan buenas como dicen?

¿Cómo funciona la traducción automática de la IA?

Primero fue Google Translate y ahora ChatGPT: la traducción automática lleva años presente en nuestras vidas, pero, conforme pasa el tiempo, se va generalizando más la idea de que estas herramientas pueden dar el mismo resultado que una profesional de la traducción a pesar de que, debido a cómo funcionan, esto es imposible.

Un móvil en el que se ve en la pantalla ChatGPT

«¿Y cómo funcionan?», te estarás preguntando; pues depende de la herramienta. Aunque en su nombre la IA incluya la palabra «inteligencia», su funcionamiento no implica ningún tipo razonamiento, algo básico para hacer una traducción de calidad que no se limite a traducir palabra por palabra, sino conceptos comprensibles para la persona que lee esa traducción. Estos traductores utilizan lo que se conoce como «Traducción Automática Neuronal», que suena muy sofisticado, pero es, básicamente, comparar textos ya existentes (el original y su versión traducida) y extraer de ahí patrones que les ayudan a predecir cómo se tendría que traducir una frase. Esta forma de traducción, aunque en ocasiones sea eficaz, es bastante problemática, no solo por no tener en cuenta el contexto de la traducción o ignorar fenómenos lingüísticos como la polisemia, entre otros muchos problemas (la intertextualidad, por ejemplo), sino también porque se nutre de textos con derechos de autor, convirtiéndola en una herramienta éticamente cuestionable (esto sin tener en cuenta otros temas como el daño que causa al medio ambiente, etc.). Además, al ser un modelo que se nutre de textos que encuentra online, esto no asegura que estos textos estén bien escritos y sin errores ortotipográficos, con lo que puedes acabar con una traducción con errores.

Por qué no deberías usar IA en tus traducciones profesionales

Ahora que conoces cómo funcionan las IAs, puede que te estés replanteando más su uso, pero entendemos que no te acabe de convencer por las ventajas tanto económicas como de rapidez que ofrece. Sin embargo, aunque los beneficios de usar una herramienta que te traduce un texto al instante sin ningún coste sean tentadores, las traducciones automáticas (como ya os adelantábamos) tienen más desventajas que ventajas.

Errores de traducción

Errar es de humanos, pero la IA se lleva la palma.

Aunque las traductoras podamos equivocarnos, al menos revisamos, comparamos e incluso tenemos procesos que aseguran eliminar cualquier error de traducción que pueda haber. Con el uso de la IA a nivel personal, un cliente no puede llegar a identificar esos errores cuando recibe el texto traducido por la IA. El cliente confía y da por hecho que esa traducción automática creada por la inteligencia artificial ya está revisada y es correcta. Solo hay que navegar un poco por internet y entrar en una página multiidioma para ver que aquellas que utilizan traducción automática tienen una infinidad de errores, desde traducir «home» como «casa» hasta errores más sutiles que pueden afectar (como veremos) no solo a nivel de comprensión, sino a la imagen de la marca, posicionamiento web (en este caso) o experiencia de usuario, entre otras muchas cosas.

Errores técnicos

En el caso de la traducción audiovisual, no solo pueden aparecer errores de traducción, sino también errores técnicos, como la falta de ajuste para una traducción para doblaje o la mala segmentación de unos subtítulos. No podemos olvidar que la TAV tiene una serie de especificaciones técnicas que la IA no puede acatar y que afectan de forma directa a la experiencia del usuario (velocidad de lectura, distracciones con el ajuste labial, etc.).

Falta de adaptación y contextualización

La inteligencia artificial no deja de ser una herramienta que utiliza algoritmos y que no razonan o producen algo nuevo, como ya hemos visto. Como traductoras, cuando estamos trabajando con textos, estos tienen su contexto y sus necesidades de adaptación (un libro infantil no se traducirá igual que uno para adultos, por poner un ejemplo). Esto la IA es incapaz de hacerlo. No verá una referencia cultural irreconocible para la cultura de destino y la adaptará adecuadamente, no verá un chiste que solo se entiende en la cultura origen y te propondrá uno adaptado a la cultura meta ni buscará el término específico en una traducción científico-técnica.

Baja calidad

La combinación de todos esos errores técnicos y de traducción junto con la falta de adaptación al proyecto dan como resultado una traducción de bajísima calidad que puede tener efectos negativos directos en la recepción de esa traducción, la imagen de la marca o empresa e incluso el retorno económico de la obra o producto.

Por ejemplo, una película con subtítulos de baja calidad puede provocar que no le guste a la audiencia por estar pendientes de esos errores o incluso por no entenderla directamente. Esto puede afectar de forma directa a la recaudación de la película; lo que se ha ahorrado en traducción, después se pierde.

No respeta los derechos de autor

Por último, debido a su funcionamiento, la inteligencia artificial no respeta los derechos de autor que tenemos las traductoras así como otres profesionales como autores, periodistes, etc. Al comienzo de este artículo os explicábamos cómo funcionan las IAs cuando traducen, al utilizar textos existentes, estas no identifican ni señalan cuándo utilizan fragmentos de texto de otras obras, por lo que no respetan los derechos de autor.

Mujer de espaldas trabajando en casa.

Como habéis podido leer, además de todos estos efectos negativos que afectan de forma directa a tu proyecto, el uso de la traducción automática tiene otros problemas éticos, pues su uso y normalización afecta negativamente a les profesionales de la traducción que estamos viendo como nuestra profesión se desvirtúa, simplifica y se menosprecia en detrimento de ahorrarse un dinero.

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