Adaptaciones cinematográficas:
de lo literario a lo audiovisual

Bien es sabido que muchísimas de las películas que vemos en la pequeña y en la gran pantalla han surgido a partir de las páginas de un libro. Hasta hay una categoría de And the Oscar goes to… dedicada a las adaptaciones cinematográficas. No vamos a meternos en el berenjenal de si el libro es mejor o peor que la película, o de si hay que leer el libro antes de ir a por las palomitas. Lo que aquí nos preocupa y nos quita el sueño por las noches es: ¿quién traduce la película basada en un libro ya traducido? ¿Lo hace el traductor del libro, esa persona que se ha pasado meses y meses enfrascado en la historia de sus páginas y conoce al dedillo cómo se expresa cada personaje, qué nombre lleva cada lugar y dónde va hasta la más ínfima coma?

Sentimos mucho desilusionaros, pero la respuesta es no. En la inmensa mayoría de las veces, la traducción literaria y la audiovisual de una misma historia nacen de manos traductoriles distintas.

¡Pero que no panda el cúnico! En Bbo Subtitulado hemos contado con la ayuda de grandes traductores literarios y audiovisuales para desvelaros el misterio de cómo se llegan a traducir las adaptaciones cinematográficas que llevan el libro a la pantalla. Abrid bien los ojos, pues lo que vamos a contar os hará viajar por bosques encantados, ciudades llenas de superhéroes y tierras pobladas de dragones y puertas.

La princesa prometida, dirigida por Rob Reiner, es un clásico de las tardes de sábado lluviosas. El guion corrió a cargo de William Goldman, el autor del libro que lleva el mismo nombre. En nuestro país, la película, traducida por Quico Rovira-Beleta, vio la luz en 1987, mientras que el libro no salió publicado hasta 1991, según nos cuenta su traductora, Celia Filipetto. En este caso, no hubo ningún tipo de relación entre el traductor audiovisual, quien acuñó primero la traducción en español, ni la traductora literaria, quien tuvo que ver la película para documentarse sobre el libro. A este propósito, la misma Celia la recomienda encarecidamente: «Es una de las películas más divertidas que he visto porque habla de esgrima, lucha, torturas, venenos, amor verdadero, odio, venganzas, gigantes, serpientes, arañas, bestias de todas clases y aspectos, dolor, muerte, valientes, cobardes, forzudos, persecuciones, fugas, mentiras, verdades, pasión, milagros. Es estupenda y al que no la haya visto, ya está tardando, que la busque ahora mismo y la vea».

De Westley, héroe por excelencia en los años 90, pasamos a otras adaptaciones muy lucrativas (monetaria y popularmente hablando) que atraen a legiones de seguidores cada año, desde que, allá por el 2008, Iron Man se enfundara por primera vez su traje robótico en una pantalla. Hablamos de las adaptaciones cinematográficas de cómics. Y, en este caso, es imposible no pensar en Quico Rovira-Beleta, el traductor audiovisual encargado de llevar a la gran pantalla los diálogos en español de prácticamente todas las películas de Marvel. Según comenta, ha sido él quien, en ocasiones, se ha puesto en contacto con las editoriales, «para pedirles un ejemplar del libro en PDF, a ser posible tanto el original como la traducción, para poder localizar algunas frases o palabras clave».  Además, a veces, «cuando han ido a publicar un libro basado en alguna película, me han pedido el guion de mi traducción y/o adaptación para utilizarlo como recurso». No ocurre lo mismo, sin embargo, con los glosarios que puedan crearse durante el proceso de una traducción audiovisual, ya que pertenecen a la productora o a la distribuidora y el traductor ha de pedir permiso en cada caso para cederlos.

Aprovechamos para preguntarle a Quico si era necesario ser un fiel seguidor del producto en cuestión para ofrecer una buena traducción, que satisfaga tanto a los fans como al cliente: «si bien el resultado de un “profano” en el tema puede ser igualmente bueno, el ser un aficionado ayuda bastante, sobre todo en ahorro de tiempo y a la hora de detectar frases o palabras clave, que tienen su historia en el mundo del cómic». La documentación, además, es esencial en este caso (y en cualquiera, para qué nos vamos a engañar), seas profano o no, y tener una red de recursos electrónicos o en papel a mano siempre es algo esencial, sobre todo si vamos a traducir la segunda película basada en el tomo 52 de la serie sobre el capitán Horchata, que es además un remake o un reboot de la que ya se hizo en 1986 y que incorpora personajes de otros cómics como Paellaman o WonderFallera.

Bromas valencianas aparte, la documentación es vital, y leer el cómic o la novela (o, en el caso de Celia Filipetto, ver la película) antes de empezar a traducir siempre viene bien… Si la fecha de entrega nos lo permite.

juego tronos adaptacion traduccion

Pero no solo de películas vive el ser humano. En Juego de Tronos, Natalia Cervera es la diosa correctora todopoderosa que se ocupó de la revisión de los primeros volúmenes de la saga de George R.R. Martin, traducidos por Cristina Macía, y ahora supervisa que se mantenga la coherencia entre las obras literarias y los diálogos de la serie de la HBO. De la traducción para doblaje se encarga Paco Vara, quien tiene a su disposición glosarios con las lenguas ficticias que se hablan en la serie, los sistemas de medida y las traducciones al español de topónimos y antropónimos. Al parecer, fue la editorial Gigamesh la que se puso en contacto con la parte audiovisual, pues «en esta editorial tenemos un TOC muy potente y eso de imaginar discrepancias entre la serie de TV y los libros nos pone los pelos como escarpias. Tenemos un glosario muy mimado, y era necesario que lo utilizaran en la traducción de la serie para que todo quedara redondo», comenta la traductora Cristina Macía.

Pero ¿qué pasará ahora con los nuevos términos y nombres que aparezcan en la serie y no en el libro? Recordemos que hace unos meses se anunció que Martin se desentendía de lo que iba a pasar y que se centraría en escribir los libros que faltaban (algo que aún está por ver) de Canción de hielo y fuego. Así pues, los guionistas de la serie han tenido carta blanca para inventarse lo que les salga del jubón y no sería raro encontrar nuevos nombres, o vete tú a saber qué, en cada nueva temporada (¿habrá más puertas?). A este respecto, Vara asegura que por ahora ha habido pocos casos, «pero siempre acaban sometidos a la correctora, que supervisa el guion tras la adaptación del director de doblaje».

Como habéis podido comprobar, cada libro, película, traductor, editorial  y estudio de doblaje es un mundo, y cada uno aplica la máxima de lo que se cree conveniente. El resultado, haya o no colaboración entre unos y otros, ha de ser excelente para satisfacer las esperanzas lingüísticas de las buenas gentes que nos leemos el libro antes de ir a ver la película. Y del cliente, claro, que es el que manda.

Artículo de Carla Bataller en colaboración con BBO, a quien le agredecemos el esfuerzo y tiempo dedicado. También queremos dar las gracias a Celia Filipetto, Quico Rovira-Beleta, Cristina Macía y Paco Vara por colaborar con nosotras y ser unas estupendísimas personas.

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