Expresiones traducidas literalmente
que no son lo que parecen

¿Alguna vez os habéis parado a pensar en las joyas que tenemos como expresiones en nuestro idioma? A veces las decimos sin llegar a reparar en ellas, pero son como para detenerse y analizarlas palabra por palabra.

¿Qué pasaría si alguien que no conoce el castellano tradujese de forma literal alguna de esas expresiones? Lo cierto es que, pese a que todas encuentran alternativas más o menos idénticas en cuanto a significado en su idioma, plantearlas de forma literal deja conceptos bastante surrealistas —o, al menos, no expresan lo que quieren expresar—. Aquí podéis ver algunos ejemplos en inglés.

Hispanos en pantalla:
situaciones absurdas del doblaje

Nos gusta la versión original de las películas y trabajamos traduciéndolas tanto para subtítulos como para doblaje. Este último caso no siempre es sencillo. ¿Qué pasa si en una película o serie que se quiere doblar del inglés al español se encuentran un angloparlante —al que hay que doblar— con un hispanoparlante? ¿Pasan a entenderse automáticamente? ¿Siguen jugando a que cada uno habla un idioma distinto y que no comprende al otro —aunque a nuestros oídos ambos hablen un perfecto castellano—? Os traemos situaciones que, sin duda, plantean serios problemas a la hora de adaptar su doblaje, dejándonos situaciones algo absurdas que habría que resolver.

  1. Narcos
    Narcos sirve de ejemplo para ilustrar un tipo de problema muy común: producciones estadounidenses, con gran parte de los personajes hablando en inglés, que se encuentran en algún punto de la trama con hispanohablantes. En la versión original, suele ocurrir que alguno de los angloparlantes no comprende o no habla con facilidad español; hecho que complica su doblaje y en el que se deberá explicar la situación de otra manera. En este caso, Boyd Holbrook interpreta a Steve Murphy, un agente estadounidense de la DEA a la caza de Pablo Escobar en Colombia que ni entiende ni habla español. Aquí vemos como un personaje que en la versión doblada habla todo el tiempo en perfecto castellano, de repente se ve con dificultades para expresarse.
  2. Breaking Bad
    Este es otro ejemplo que va en la misma línea de Narcos: estadounidenses angloparlantes que se topan con hispanoparlantes y se ven en apuros. En esta escena, Walter White intenta comunicarse con un grupo de hondureñas que no hablan inglés, por lo que es él quien intenta chapurrear algo de español, ¿otro caso de personaje que olvida de golpe el idioma que lleva hablando toda la serie?
  3. Modern Family
    Aquí tenemos otro ejemplo de cuando el doblaje le quita parte del sentido a lo que estamos viendo. La serie —ya nombrada alguna vez en nuestro blog— encuentra en su personaje, Gloria, interpretado por la colombiana Sofía Vergara, su mayor problema en el doblaje, ya que la mayoría de las bromas relacionadas con este personaje surgen a raíz de su mal nivel de inglés. Incluso en un capítulo se vieron obligados a alterar parte de la trama, cambiando al profesor de español de su hijo Manny por un profesor de acento colombiano para tratar de darle «algo» de sentido a la cosa.
    — ¿Qué dicen?
    — Si lo supiera, él no estaría aquí.

  4. Dame 10 razones
    Este es el colmo de lo absurdo. En esta escena de la película Dame 10 razones 10 Item or Less en la versión original—, Paz Vega canta con Morgan Freeman —con las dificultades de alguien que no habla castellano— la canción «Al pasar la barca». No solo se muestra un Morgan Freeman al que, de repente, le cuesta hablar castellano, sino que, acto seguido, Paz Vega le explica lo que significa la letra palabra por palabra.

Como habéis podido ver, en ocasiones no es nada fácil hacer una traducción para doblaje cuando hay hispanos de por medio, y menos aún cuando el hecho en sí es parte central de la trama o del sentido de algunas de sus escenas. Así que ya sabéis, tanto si os gusta disfrutar del cine y de las series en su versión original, como si lo vuestro es verlo todo doblado, no temáis, nos esforzamos porque ambas sean lo mejor posible, ¡por más malabares que tengamos que hacer!

Las cinco mejores traducciones literarias al castellano

La figura del traductor es una de las profesiones más desconocidas y menos valoradas del mundo de la literatura. Y, sin embargo, lo que nos permite leer lo más fidedignamente posible las obras escritas en otros idiomas es una buena traducción. A continuación os presentamos una recopilación de las mejores traducciones al castellano.

  1. Julio Cortázar y el conocimiento de la teoría 

    La traducción de Cortázar de los cuentos de Edgar Allan Poe no solo es meritoria por el perfecto dominio del inglés que muestra el primero, sino porque el autor se centra en indagar y comprender a la perfección el pensamiento de Poe y su visión sobre la vida para transmitir en su traducción de manera brillante ese universo desesperanzado y sombrío tan característico de Poe.

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  2. Carlos Manzano y el autor intraducible 

    Louis-Ferdinand Céline es conocido por ser el perfecto ejemplo del escritor capaz de desarrollar obras de “puro estilo”. Viaje al fin de la noche, su obra más conocida, es una novela llena de coloquialismos, frases hechas y que se caracteriza por un personalísimo estilo narrativo profundamente ligado a la sonoridad y textura del francés. Por ello, la traducción de Carlos Manzano tiene el mérito de acercarnos en su máxima pureza estilística a una de las obras cumbre de la literatura del siglo XX.

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  3. Miguel Sáenz, la amistad entre el traductor y el escritor 

    Miguel Sáenz es un traductor español con un enorme prestigio y con una larga lista de obras traducidas del alemán al castellano. De entre todas ellas, El Rodaballo, de Günter Grass, es la que más fama ha cosechado. Este éxito se debe a las numerosas entrevistas que mantuvo Sáenz con Grass para que el propio escritor lo guiase en la traducción.

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  4. José María Valverde, el clásico que se resiste a morir 

    Su traducción del Ulises de James Joyce, premiada en numerosas ocasiones, sigue siendo un referente de la traducción al castellano. Valverde supo entender toda la complejidad estilística y los diferentes tonos en los que fue escrito el Ulises, así como traspasar cada significado e inflexión de la narración al castellano.

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  5. Jorge Luis Borges o el creador de obras 

    Dentro de los escritores dedicados a la traducción, la figura de Borges se nos presenta como la de un profesional cuyo trabajo no se limita a trasladar una historia de un idioma a otro. El mérito de Borges es el de volver a crear esa historia a través de un nuevo lenguaje. En su traducción de Las palmeras salvajes, de William Faulkner, el argentino no solo consigue una buena traducción del estilo denso y bíblico de Faulker, sino que reinterpreta su ritmo y su velocidad para producir en el castellano el mismo efecto que ofrecía al leerlo en inglés.

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Esas palabras que a veces
escribimos incorrectamente

Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. A veces, con las prisas de nuestros queridos clientes, se nos escapa algún que otro “horror” ortográfico. Y, a veces, revisamos traducciones en las que nos encontramos este tipo de deslices y we can’t believe our eyes. Aquí van algunos de esos errores que nos hemos encontrado (o que hemos cometido) en textos profesionales.

Esperamos que con este bonito diseño que les hemos dedicado, ya nunca más vuelvan a ocurrir.

errores ortograficos tipicos

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Adaptaciones cinematográficas:
de lo literario a lo audiovisual

Bien es sabido que muchísimas de las películas que vemos en la pequeña y en la gran pantalla han surgido a partir de las páginas de un libro. Hasta hay una categoría de And the Oscar goes to… dedicada a las adaptaciones cinematográficas. No vamos a meternos en el berenjenal de si el libro es mejor o peor que la película, o de si hay que leer el libro antes de ir a por las palomitas. Lo que aquí nos preocupa y nos quita el sueño por las noches es: ¿quién traduce la película basada en un libro ya traducido? ¿Lo hace el traductor del libro, esa persona que se ha pasado meses y meses enfrascado en la historia de sus páginas y conoce al dedillo cómo se expresa cada personaje, qué nombre lleva cada lugar y dónde va hasta la más ínfima coma?

Sentimos mucho desilusionaros, pero la respuesta es no. En la inmensa mayoría de las veces, la traducción literaria y la audiovisual de una misma historia nacen de manos traductoriles distintas.

¡Pero que no panda el cúnico! En Bbo Subtitulado hemos contado con la ayuda de grandes traductores literarios y audiovisuales para desvelaros el misterio de cómo se llegan a traducir las adaptaciones cinematográficas que llevan el libro a la pantalla. Abrid bien los ojos, pues lo que vamos a contar os hará viajar por bosques encantados, ciudades llenas de superhéroes y tierras pobladas de dragones y puertas.

La princesa prometida, dirigida por Rob Reiner, es un clásico de las tardes de sábado lluviosas. El guion corrió a cargo de William Goldman, el autor del libro que lleva el mismo nombre. En nuestro país, la película, traducida por Quico Rovira-Beleta, vio la luz en 1987, mientras que el libro no salió publicado hasta 1991, según nos cuenta su traductora, Celia Filipetto. En este caso, no hubo ningún tipo de relación entre el traductor audiovisual, quien acuñó primero la traducción en español, ni la traductora literaria, quien tuvo que ver la película para documentarse sobre el libro. A este propósito, la misma Celia la recomienda encarecidamente: «Es una de las películas más divertidas que he visto porque habla de esgrima, lucha, torturas, venenos, amor verdadero, odio, venganzas, gigantes, serpientes, arañas, bestias de todas clases y aspectos, dolor, muerte, valientes, cobardes, forzudos, persecuciones, fugas, mentiras, verdades, pasión, milagros. Es estupenda y al que no la haya visto, ya está tardando, que la busque ahora mismo y la vea».

De Westley, héroe por excelencia en los años 90, pasamos a otras adaptaciones muy lucrativas (monetaria y popularmente hablando) que atraen a legiones de seguidores cada año, desde que, allá por el 2008, Iron Man se enfundara por primera vez su traje robótico en una pantalla. Hablamos de las adaptaciones cinematográficas de cómics. Y, en este caso, es imposible no pensar en Quico Rovira-Beleta, el traductor audiovisual encargado de llevar a la gran pantalla los diálogos en español de prácticamente todas las películas de Marvel. Según comenta, ha sido él quien, en ocasiones, se ha puesto en contacto con las editoriales, «para pedirles un ejemplar del libro en PDF, a ser posible tanto el original como la traducción, para poder localizar algunas frases o palabras clave».  Además, a veces, «cuando han ido a publicar un libro basado en alguna película, me han pedido el guion de mi traducción y/o adaptación para utilizarlo como recurso». No ocurre lo mismo, sin embargo, con los glosarios que puedan crearse durante el proceso de una traducción audiovisual, ya que pertenecen a la productora o a la distribuidora y el traductor ha de pedir permiso en cada caso para cederlos.

Aprovechamos para preguntarle a Quico si era necesario ser un fiel seguidor del producto en cuestión para ofrecer una buena traducción, que satisfaga tanto a los fans como al cliente: «si bien el resultado de un “profano” en el tema puede ser igualmente bueno, el ser un aficionado ayuda bastante, sobre todo en ahorro de tiempo y a la hora de detectar frases o palabras clave, que tienen su historia en el mundo del cómic». La documentación, además, es esencial en este caso (y en cualquiera, para qué nos vamos a engañar), seas profano o no, y tener una red de recursos electrónicos o en papel a mano siempre es algo esencial, sobre todo si vamos a traducir la segunda película basada en el tomo 52 de la serie sobre el capitán Horchata, que es además un remake o un reboot de la que ya se hizo en 1986 y que incorpora personajes de otros cómics como Paellaman o WonderFallera.

Bromas valencianas aparte, la documentación es vital, y leer el cómic o la novela (o, en el caso de Celia Filipetto, ver la película) antes de empezar a traducir siempre viene bien… Si la fecha de entrega nos lo permite.

juego tronos adaptacion traduccion

Pero no solo de películas vive el ser humano. En Juego de Tronos, Natalia Cervera es la diosa correctora todopoderosa que se ocupó de la revisión de los primeros volúmenes de la saga de George R.R. Martin, traducidos por Cristina Macía, y ahora supervisa que se mantenga la coherencia entre las obras literarias y los diálogos de la serie de la HBO. De la traducción para doblaje se encarga Paco Vara, quien tiene a su disposición glosarios con las lenguas ficticias que se hablan en la serie, los sistemas de medida y las traducciones al español de topónimos y antropónimos. Al parecer, fue la editorial Gigamesh la que se puso en contacto con la parte audiovisual, pues «en esta editorial tenemos un TOC muy potente y eso de imaginar discrepancias entre la serie de TV y los libros nos pone los pelos como escarpias. Tenemos un glosario muy mimado, y era necesario que lo utilizaran en la traducción de la serie para que todo quedara redondo», comenta la traductora Cristina Macía.

Pero ¿qué pasará ahora con los nuevos términos y nombres que aparezcan en la serie y no en el libro? Recordemos que hace unos meses se anunció que Martin se desentendía de lo que iba a pasar y que se centraría en escribir los libros que faltaban (algo que aún está por ver) de Canción de hielo y fuego. Así pues, los guionistas de la serie han tenido carta blanca para inventarse lo que les salga del jubón y no sería raro encontrar nuevos nombres, o vete tú a saber qué, en cada nueva temporada (¿habrá más puertas?). A este respecto, Vara asegura que por ahora ha habido pocos casos, «pero siempre acaban sometidos a la correctora, que supervisa el guion tras la adaptación del director de doblaje».

Como habéis podido comprobar, cada libro, película, traductor, editorial  y estudio de doblaje es un mundo, y cada uno aplica la máxima de lo que se cree conveniente. El resultado, haya o no colaboración entre unos y otros, ha de ser excelente para satisfacer las esperanzas lingüísticas de las buenas gentes que nos leemos el libro antes de ir a ver la película. Y del cliente, claro, que es el que manda.

Artículo de Carla Bataller en colaboración con BBO, a quien le agredecemos el esfuerzo y tiempo dedicado. También queremos dar las gracias a Celia Filipetto, Quico Rovira-Beleta, Cristina Macía y Paco Vara por colaborar con nosotras y ser unas estupendísimas personas.

Traducción feminista,
el género también se traduce

Que el feminismo está de moda nadie lo duda. La igualdad de géneros y el empoderamiento de la mujer ha traspasado la frontera del texto académico y no es raro ver una revolución social y sexual en las redes sociales y en la prensa, desde la polémica del “todos, todas y tod@s” hasta la toma de conciencia popular de que hay lenguaje sexista entre nosotros.

Pero que no os engañen. El feminismo lleva estando de moda desde hace años. Qué años, ¡siglos! Feministas o sufragistas, mujeres es lo que somos y nuestros derechos perseguimos con ahínco, ya sea en solitario, a lo Noble, o cantando con voz rasgada, como nuestra Janis. Pero nosotras lo haremos como mejor sabemos: con una pluma en la mano.

Dejémonos de romanticismos y pongámonos delante del ordenador. Que os quede claro: el feminismo también está entre nosotros, queridos traductores, en mayor o menor medida. Desde agencias de traducción especializadas en el cuidado del lenguaje a partir de una perspectiva feminista, hasta traductores que se remangan y se ponen manos a la obra para reivindicar lo ambiguo y poco sensible que es a veces nuestra forma de escribir. ¿Queréis saber quiénes son? Seguid leyendo y lo descubriréis.

Victoria Cuadrado está al frente de Aquelarre Translate, una empresa relativamente joven con un objetivo muy claro: proporcionar traducciones a sus clientes con un lenguaje que garantice la igualdad de género. Y es que cada traductor es un mundo y cada traducción se puede afrontar desde distintas perspectivas. ¿Y por qué no podía ser una de ellas la perspectiva de género, cuya misión no es solo la igualdad entre hombres y mujeres, sino también entre todas las personas, sin importar la raza, el color o las series que vea?

Hemos de ser conscientes de que la traducción se ha utilizado muchas veces como arma de represión y de censura. No hablamos solo de esa parte de nuestra historia en la que se cortaban o alteraban diálogos en las películas a favor de unas ideas más afines al régimen que imperaba. La censura también viene de la mano de traductores poco sensibilizados con los conceptos feministas que empezaban a arraigar en las conciencias de muchas mujeres en el siglo xix. Obras emblemáticas como Mujercitas no vieron la luz por completo hasta hace unos años, cuando Gloria Méndez tradujo al español por primera vez seis capítulos que los editores de Louisa May Alcott creyeron poco adecuados para las mentes de las jovencitas de la época.

Pero la traducción es un arma de doble filo, pues también se ha usado para reivindicar la presencia de la mujer como escritora, como traductora, como ser humano. Desde los años 70, muchas plumas traductoras han atacado los textos que han caído en sus manos, cambiando a su antojo todo aquello que rezumara ideas machistas. Reescribían, modificaban, alteraban, traicionaban al texto. Y todo con un único propósito bien claro: armar mucho revuelo para que su palabra de mujer traductora llegara a las altas esferas académicas, intelectuales y periodísticas.

Pongamos un ejemplo harto conocido: el de la traductora norteamericana Suzanne Jill Levine, encargada de traducir al inglés algunas de las obras de Cabrera Infante, Manuel Puig o Jorge Luis Borges. Esta traductora no duda en resaltar a la mujer en sus traducciones, anteponiéndola al hombre o haciendo más amplio un «his» convirtiéndolo en un «ours». Puede parecer una traición al texto original, a lo que Cabrera Infante quiso transmitir en su novela. Pero oigan, el autor ha dado el visto bueno a los tejemanejes de la traductora. Ahora bien, en el caso de Louisa May Alcott, ¿estuvo de acuerdo en que eliminaran seis capítulos de su obra? Me da a mí que no.

A lo largo de las últimas décadas del siglo xx, las traductoras se han hecho ver en mayor o menor grado. Desde los radicalismos de esa generación de traductoras que son conscientes de que ser mujeres, traductoras y bilingües las posicionan en un rango inferior en la sociedad y en el panorama intelectual, hasta otras cuya labor se ha centrado en sacar a la luz obras de mujeres ilustres, perdidas en los anales de la memoria. Mujeres que han recuperado la voz tras años de olvido gracias a la traducción feminista que se ha preocupado por rescatarlas, reintegrarlas en la literatura y por traducirlas para que su grito, el de la autora y el de la traductora, llegue más alto y se oiga bien fuerte.

El lenguaje es poderoso y hay que saber cuidarlo y usarlo con responsabilidad. Ciertas cuestiones, como la terminología, la ortografía o no pasarse de los caracteres establecidos si estamos subtitulando merecen una atención especial. Entonces, ¿por qué no incluir un buen uso del lenguaje en nuestra lista de prioridades? Un lenguaje que nos incluya a todos, que sea una muestra representativa de la variedad real de personas y sexos y géneros que hay en nuestro mundo. Un lawyer cuya cara o nombre no sabemos, en una serie cualquiera (pongamos… ¿CSI?), bien podría tratarse de una abogada. Sí, ¿por qué no? ¿Por qué entonces pensamos automáticamente en que es un abogado y esa «o» traicionera se nos acaba escapando más veces de las que pensamos? ¿Quién nos ha impuesto esa forma de pensar, escribir y traducir?

No lo sabemos, señoría. Pero sí que tenemos pruebas de que lo han hecho a través del lenguaje. Un lenguaje rico y flexible que no dudaremos en utilizar en defensa de la igualdad, de las mujeres silenciadas y de nuestros derechos. Bienvenidas a la traducción feminista.

Artículo de Carla Bataller en colaboración con BBO.

Series de los 90 que nos gustaría haber traducido

Los 90 molaban, eso es un hecho innegable, y vuelven a molar ahora en pleno 2016. Si no, que se lo digan a las blogueras y pseudocelebrities de moda que son fiel reflejo de Geri Halliwell y sus Spice Girls, o los festivales de música de toda Europa que siguen teniendo en lo alto de sus carteles a grupos como Pixies, Pearl Jam o Radiohead.

Aunque la prueba definitiva de que los 90 han vuelto la tenemos en las series de TV. Si seguisteis nuestro anterior artículo del blog, cosa que no dudamos, ya sabréis que entre nuestros estrenos favoritos de mid-season había dos títulos que resurgían como ave fénix de sus cenizas noventeras: The X-Files y Full House. A estos estrenos, además, se les suman otras noticias que nos llegaban hace poco como el rodaje de un especial con el casting original de Friends o la noticia del año pasado sobre el remake de Twin Peaks.

Y claro, de tanto pensar en los buenos momentos televisivos que vivimos en los 90 y que estamos repitiendo ahora, nos surgió una pregunta: ¿qué series de los 90 nos habría gustado haber traducido?

Compañeros:

series que nos hubiese gustado traducir en los 90
Hace unas semanas, Eva Santolaria subía a Twitter esta foto e instantáneamente nos sacaba una sonrisa. Y es que, leches, ¡cómo molaba Compañeros! Mientras en el resto del mundo tenían que soportar ‘comedias’ adolescentes como Salvados por la campana, nuestros teens presentaban este auténtico drama generacional con temas tan serios como las drogas, la violencia, el alcoholismo, el SIDA o el fracaso escolar.

Para nosotras hubiese sido un verdadero placer haber podido jugar un papel en mostrar al mundo este reflejo bestial de la España de la post-movida, que además tenía ese rollo tan noventero a medio camino entre lo cutre y sobreactuado y la brillantez.

PD: César, never forget.

El príncipe de Bel-Air:

series que nos hubiese gustado traducir en los 90
Este es el ejemplo más claro; envidia total. No solo somos fans incondicionales de la serie, sino que el desafío de dar voz a un colectivo -el adolescente afroamericano- que no existía como tal en nuestro país, es apasionante. Pensadlo, los traductores de El príncipe de Bel-Air fueron los responsables de poner voz a todo un idioma callejero nuevo.

Para muestra, comparad la primera estrofa de la cabecera en castellano y en inglés:

Ahora escucha la historia de mi vida

Y de cómo el destino cambió mi movida

Sin comerlo ni beberlo llegué a ser

El chuleta de un barrio llamado Bel-Air “

/

Now this is the story all about how

My life got flipped, turned upside down

And I’d like to take a minute just sit right there

I’ll tell you how I became the prince of a town called Bel-Air”

¡“El chuleta de un barrio llamado Bel-Air”! Libertad total. <3

Por si esto fuese poco, el guion de la serie es un derroche de humor, de sarcasmo y de mucho slang. Seguro que nos hubiese costado más de un dolor de cabeza, pero serían bien recibidos.

Farmacia de guardia:

series que nos hubiese gustado traducir en los 90
Teníamos un debate interno sobre qué serie española de los 90 representaba más fielmente el ambiente de una familia normal de la época. Los candidatos finales eran -como no podía ser de otra forma- Farmacia de guardia y Médico de familia. Así que, como buenos demócratas, le preguntamos a nuestros seguidores de Twitter por su favorita y la balanza cayó claramente a favor de Farmacia de guardia.

Y la verdad es que, pensándolo bien, además de la hipotética satisfacción por haber podido enseñar al mundo la typical Spanish family con sus luces y sus sombras, con este caso hubiésemos podido internacionalizar un icono muy típico de la época: el galán español. Traducir los intentos de ligoteo y clichés patrios de Carlos Larrañaga a, digamos, el alemán hubiese sido todo un reto, y un buen cachondeo.

Los vigilantes de la playa:

series que nos hubiese gustado traducir en los 90
Las razones aquí son obvias, esta serie tenía a los que seguramente eran los dos actores que más lo petaban en los 90: David Hasselhoff -¿quién no es fan de The Hoff?- y Pamela Anderson. Además, nuestra experiencia como traductoras de series como Chicago PD y Chicago Fire, nos ha enseñado que pasar largas horas traduciendo escenas con hombres y mujeres de buen ver, ligeros de ropa y salvando a gente en apuros, levanta bastante bien la moral del equipo.

Come in, we’re hiring!

CV-bbo-MockUp

Buscamos a un traductor audiovisual profesional para que se incorpore de inmediato a nuestro equipo en Valencia. Si después de leer este post crees que reúnes los requisitos y te interesa el puesto, envíanos tu CV a cvdecine@bbosubtitulado.com.

Descripción del empleo:

Como nuevo miembro de equipo de Bbo, tus tareas consistirán en:

  • Traducción del francés y el inglés al castellano:
    • Audiovisuales
    • Documentos (normalmente relacionados con temas audiovisuales)
  • Subtitulado (normal y SPS)
  • Revisión del trabajo de otros miembros del equipo
  • Revisión, corrección y feedback de los trabajos realizados por los alumnos en prácticas
  • Organización y gestión de los colaboradores

El perfecto candidato:

  • Es residente en Valencia capital (imprescindible)
  • Es licenciado o graduado en Traducción
  • Tiene un máster en Traducción Audiovisual
  • Tiene mínimo un año de experiencia en TAV
  • Cuenta con software de subtitulado profesional
  • Está dado de alta en autónomos
  • Tiene algún tipo de formación extra que potencie su perfil
  • Sus lenguas de trabajo son francés e inglés y es capaz de hacer traducciones de oído del francés (Imprescindible)
  • Siente pasión por el cine y las series
  • Es autodidacta y resoluto
  • Es inquieto y curioso
  • Tiene soltura tecnológica
  • Le apasionan las lenguas

Te ofrecemos:

  • Un ambiente de trabajo distendido y creativo
  • Posibilidad de trabajar con clientes y proyectos de primer nivel
  • Participar en un proyecto empresarial en pleno crecimiento
  • Te garantizamos un flujo de trabajo importante y constante

 Esperamos con ansia vuestros currículums.

Muchas gracias.

Begoña Ballester-Olmos

P.D. Antes de mandar tu CV como un loco, échale un ojo a la web, investiga un poco quiénes somos y mándanos un correo acorde. Los que me manden un correo hablándome de usted y haciendo evidente que no han investigado ni un poco a Bbo Subtitulado y a Begoña Ballester-Olmos, quedarán automáticamente descartados. Queremos a gente que quiera formar parte de este equipo, no de cualquier otro. Ten en cuenta que Bbo es un proyecto que irá creciendo gracias a los que estén en el equipo, buscamos a gente motivada e implicada.

Las 10 pesadillas del traductor audiovisual

Se acerca la noche más terrorífica del año y como a estas alturas ya tendréis sobredosis de calabazas, brujas y calaveras, en BBO Subtitulado la queremos celebrar con una recopilación de situaciones que a nosotras realmente nos aterrorizan.

Pesadilla #1: Traducir de oído a alguien que no tiene buena dicción.

 

Pesadilla #2: Cuando un cliente/colaborador te pasa un srt y tienes que adivinar mágicamente a cuántos fps va.

 

Pesadilla #3: El cliente que cree saber más que tú.

 

Pesadilla #4: El cuñado que dice: “La gente en España no sabe inglés por culpa del doblaje”.

 

Pesadilla #5: Subtitular a alguien que habla muy rápido… O a alguien que titubea a dolor.

 

Pesadilla #6: Intentar meter en 2 segundos y sin romper las unidades de sentido frases como: el otorrinolaringólogo latinoamericano y su electroencefalograma contrarrevolucionario.

 

Pesadilla #7: Los juegos de palabras. Supera eso, Stephen King.

 

Pesadilla #8: Los e-mails de clientes un viernes a las 6 de la tarde.

 

Pesadilla #9: Los e-mails con asunto: “URGENTE”.

 

Pesadilla #10: Las revisiones de traducciones hechas por el cliente o por el primo Erasmus del cliente: “No, si están bien, solo es revisar”.

Sobre idiomas inventados

M’athchomaroon! Hash yer chek dothrae?

No, no se te ha vuelto a activar el traductor de Bing sin querer, solo te estábamos diciendo “Hola, ¿cómo estás?” en dothraki, la lengua de los (musculosos) jinetes guerreros de la saga de Canción de hielo y fuego, también conocida como Juego de tronos.

Y es que, últimamente, para ser un cultureta en condiciones, ya no sirve con saber chapurrear poemas de Baudelaire en francés. La industria audiovisual tiene cada vez más tendencia a inventarse nuevos idiomas que los fans devoran, aprenden y hacen suyos como si fuesen un B1 de alemán.

En esta entrada, nos vamos a parar a estudiar algunos de los casos más sonados o curiosos y trataremos de aprender algunas frases o palabras sueltas, no vaya a ser que nos toque pegarnos un Erasmus exprés a Essos.

Dothraki

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Como comentábamos arriba, los dothraki son una raza de jinetes nómadas del universo de Juego de tronos que se caracterizan por tener cara de pocos amigos y hacer mucho el bestia. No lo decimos por decir, ya que el idioma fue diseñado (a medias por George R. R. Martin y David J. Peterson, miembro de la Sociedad para la creación de idiomas) mediante frases y palabras cortas, con una fonética a mitad camino entre el árabe y el español, para darles el mayor rollo machote posible.

Según Wikipedia, el 26 de octubre de 2010, existían alrededor de 2500 palabras en el léxico, pero solo el creador conoce la gramática. Sin embargo, la comunidad Dothraki está creciendo en sitios como “Aprende dothraki” que ofrece información sobre el idioma.
¿Qué tal si intentas adivinar qué significan estas frases? No vale mirar las respuestas antes.

[spoiler title=”Shieraki gori ha yeraan!” open=”0″ style=”1″]Las estrellas están brillando por ti.[/spoiler]

[spoiler title=”Nevakhi vekha ha maan: Rekke, m’aresakea norethi fitte.” open=”0″ style=”1″]There is a place for him: There, with the short-haired cowards.[/spoiler]

[spoiler title=”Khal ahhas arakh.” open=”0″ style=”1″]The Khal sharpened the arakh.[/spoiler]

Ewok

El universo de Star Wars es una coctelera muy loca de idiomas y dialectos inventados. C3PO, el androide dorado de las películas, alardea de dominar más de seis millones de formas de comunicación. Ahí es nada.

Los ewoks, esos adorables ositos de peluche con tirachinas y arcos que ayudaron a los rebeldes en la batalla de Endor, se comunican mediante un lenguaje compuesto por gritos y aullidos.

Curiosamente, el origen de este idioma viene de una grabación de sonido de la BBC de una anciana hablando tibetano que escuchó Ben Burt, director de sonido de El retorno del jedi. A él, ese tono agudo del tibetano le recordaba a los peludos personajes, así que desarrolló para ellos un nuevo idioma partiendo del tibetano, el nepalí y el mongol.

Si queréis tener los deberes hechos antes de que se estrene la nueva peli de Star Wars, pinchad aquí.

Simlish

Uno que todos hemos oído alguna vez en la vida, seguro. El simlish es, obviamente, el extrañísimo idioma utilizado por los Sims en su famosa saga de videojuegos.

El creador del juego, Will Wright, tenía claro que su juego iba a precisar de diálogos para darle el máximo realismo, pero tenía miedo de que la repetición de las mismas frases una y otra vez llevase al cansancio generalizado. Al final decidió que la mejor solución era inventarse un idioma propio, así que escribió un puñado de frases completamente aleatorias y las grabó usando distintas voces dando lugar a este peculiar idioma.

A ver si reconoces algunas de estas frases:

[spoiler title=”Blursh! Meshaloob! Blursh!” open=”0″ style=”1″]Excuse me! Get out of my way![/spoiler]

[spoiler title=”Harva sol labaga along with hava so lawnumg” open=”0″ style=”1″]Hey![/spoiler]

Klingon

El ejemplo más extendido es, sin duda alguna, el klingon, lengua construida para la raza klingon de Star Trek y que cientos o tal vez miles de fans de la saga hablan de forma fluida.
Como en el caso de los dothraki, los klingon son una raza guerrera, así que el idioma se desarrolló para expresar perfectamente sus hábitos de guerra. Por ejemplo, hay varias palabras que significan “luchar” o “enfrentarse” con diferentes grados de intensidad, existe una gran cantidad de palabras referentes a la guerra y las armas, y también una enorme variedad de insultos (que son considerados todo un arte en la cultura klingon).

Podéis encontrar por Internet infinidad de vídeos y tutoriales para aprender klingon, aunque el más recomendado suele ser The Klingon Language Institute.

not yap wa’ Hol

Furbysh

Terminamos con un caso curioso. En 1998 un peluche-robot conquistó medio mundo, el Furby. Aunque oficialmente los furbies hablaban nuestro idioma (fueron traducidos a más de 20 idiomas), al principio solo se comunicaban con una serie de sílabas, sonidos y palabras cortas y, a medida que iba pasando el tiempo, iban completando las frases con más palabras, dando así la sensación de que el bicho estaba aprendiendo nuestro idioma. Daba un poco de miedete.

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Existe un diccionario oficial de furbysh, por si queréis darle algún sentido a todo el tiempo que pasamos de chavales jugando con ellos.