Estos son los neologismos que puedes usar este 2018 según el DRAE

Antes de finalizar 2017, la Real Academia Española de la Lengua nos ha traído un maravilloso regalo de Navidad, haciendo públicas y oficiales las palabras que incorporará a partir de ahora su diccionario. Las lenguas evolucionan y el DRAE quiere, actualización tras actualización, ir adaptándose a estos cambios. Al fin y al cabo, una lengua tiene sentido como construcción humana, no como unos garabatos en una piedra.

¿Qué neologismos ha incorporado el DRAE para 2018?

Seguro que conocéis a alguien que aunque padezca amusia, que es “la incapacidad de reconocer o reproducir tonos o ritmos musicales”, no piensa parar de tararear en la ducha o con los cascos puestos. Puede que hasta se haya apuntado a baile porque se lo ha pedido su pareja y no ha sabido decirle que no.

Posiblemente haya aceptado por pecar de buenismo, que es “la actitud de quien ante los conflictos rebaja su gravedad, cede con benevolencia o actúa con excesiva tolerancia”.

Puede que, en vez de baile, esa persona en realidad prefiriese apuntarse a yoga y aprender a hacer una asana, postura corporal, y cuidar su chakra, que es cada uno de los centros de energía del cuerpo humano que rigen las funciones orgánicas, psíquicas y emotivas, según el hinduismo y algunas filosofías orientales.

También conoceréis seguro a alguien muy bocas, que es la expresión coloquial equivalente a bocazas, a quien le encanta chusmear, es decir, “hablar con indiscreción o malicia de alguien o de sus asuntos con sus amigos de lo poco que le gusta hacer ese tipo de cosas”.

Al menos, cuando quedáis a jugar a fútbol le gusta hacerlo con deportividad, lo que podría llamarse fair play, que es el juego limpio. Tal vez juguéis con botas que habéis decidido comprar en China, traídas en enormes containers, que son los barcos destinado al transporte de mercancías en contenedores. Compradas por Internet, algo por lo que tu abuela se cree que eres todo un cracker, que es la expresión informal de pirata informático.

Vengan de donde vengan las botas, eso sí, hay que jugar con medias, ya que no sirven unos finos calcetines, ni tampoco unos pinquis, esa “prenda femenina que cubre la planta, el talón y los dedos del pie, y que se pone para proteger este del calzado”. 

Después, para reponer fuerzas, os comeréis vuestros platos guardados en un táper, “que es el recipiente de plástico con cierre hermético, que se usa para guardar o llevar alimentos”. Si la comida luce bonita, les haréis fotos, ya que os gusta mucho el postureo, o sea, la “actitud artificiosa e impostada que se adopta por conveniencia o presunción” y ser unos notas, que es “aquella personas a la que le gusta llamar la atención”. Puede que comáis algo exótico como un kosher, que es aquel “producto alimenticio, comida, menú, etc obtenido o preparado según los preceptos del judaísmo”, o hummus, que es una “pasta de garbanzos, típica de la cocina árabe, aderezada generalmente con aceite de oliva, zumo de limón, crema de sésamo y ajo”.

Estos son algunos de los neologismos y nuevas acepciones que el DRAE ha incorporado, en la época de la posverdad, que es “la distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”. 

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